Aunque algunos han pasado frío, una buena noche en general y, sobre todo, un mejor desayuno. Con la luz del día descubrimos que la casa está en el medio de la nada, entre monte de sabana con sus acacias y otros árboles. La luz es especial y disfrutamos un poco de la mañana en mitad del monte antes de salir para nuestro próximo destino: Sossusvlei.
Las carreteras en esta zona siguen en su tónica, es decir, no hay carreteras. Parece como si las hubieran proyectado, construido la subbase y se les hubiera acabado el presupuesto. El resultado es una pista de grava. Afortunadamente no hay tráfico. NADA de tráfico, porque con el polvo que levantan los coches es imposible ver nada. Como vamos en dos coches, tenemos que dejarnos más de 500m entre nosotros si queremos que el segundo vea algo aparte del polvo que levanta el primero.
Paramos en la tienda más cercana, a una hora y media, en un sitio de nombre muy significativo: "Solitaire". Y no es que podamos elegir la parada, es que es la única. Gasolinera, tienda, "restaurante"... estirar las piernas y al coche. Dándole mucha cera, a unos 90 km/h, llegamos por fin al Sossus Oasis Campsite.
Tras montar las tiendas vamos al lodge que hay enfrente a cenar. Nos sacrificamos con un buffet de entradas y parrillada de carne a gusto (cebra, avestruz, oryx, eland...) Nos ponemos ciegos y a dormir. Un frío espantoso por la noche. Esperemos que los sacos aguanten bien.