domingo, 17 de agosto de 2014

12 agosto. Camino a Sossusvlei

Aunque algunos han pasado frío, una buena noche en general y, sobre todo, un mejor desayuno. Con la luz del día descubrimos que la casa está en el medio de la nada, entre monte de sabana con sus acacias y otros árboles. La luz es especial y disfrutamos un poco de la mañana en mitad del monte antes de salir para nuestro próximo destino: Sossusvlei.

Las carreteras en esta zona siguen en su tónica, es decir, no hay carreteras. Parece como si las hubieran proyectado, construido la subbase y se les hubiera acabado el presupuesto. El resultado es una pista de grava. Afortunadamente no hay tráfico. NADA de tráfico, porque con el polvo que levantan los coches es imposible ver nada. Como vamos en dos coches, tenemos que dejarnos más de 500m entre nosotros si queremos que el segundo vea algo aparte del polvo que levanta el primero.

Paramos en la tienda más cercana, a una hora y media, en un sitio de nombre muy significativo: "Solitaire". Y no es que podamos elegir la parada, es que es la única. Gasolinera, tienda, "restaurante"... estirar las piernas y al coche. Dándole mucha cera, a unos 90 km/h, llegamos por fin al Sossus Oasis Campsite.

Tras montar las tiendas vamos al lodge que hay enfrente a cenar. Nos sacrificamos con un buffet de entradas y parrillada de carne a gusto (cebra, avestruz, oryx, eland...) Nos ponemos ciegos y a dormir. Un frío espantoso por la noche. Esperemos que los sacos aguanten bien.

11 agosto. Caos!!!

Al acercarnos a la pista de aterrizaje, ya en Windhoek, empezamos a ser conscientes de la inmensidad de los espacios en este pais tan poco poblado. La sensación se irá confirmando en los siguientes días, cuando conduzcamos durante horas entre planicies enormes con la única compañía de avestruces, oryx, springbocks...
Pero antes hay que pasar el pesado control de pasaportes, encontrar nuestro transporte a la ciudad, cambiar dinero, comprar una SIM... un poco de caos en el aeropuerto para empezar.
Y eso no es nada. Tras recoger los coches nos metemos en el tráfico de Windhoek para recorrer 2 manzanas y echar gasolina ¡en un coche con el volante en el lado incorrecto! Nos costó un triunfo cruzar una calle ancha para acceder a la gasolinera sin chocar con nadie. Es más fácil pasar sin tocarse con otro en los coches de choque.
Por fin echamos gasolina y programamos el navegador, aparato indispensable si quieres llegar a sitio civilizado. Pero ya era muy tarde. La recomendación principal era: no conduzcas tras la puesta de sol. Puede cruzarse cualquier bicho.
Dicho y hecho. Nada más salir de la ciudad y enlmpezar con la pista de arena, un grupo de 4 oryx corriendo a nuestra derecha, después a nuestra izquierda... hasta que conseguimos adelantarlos.
Se puso el sol, noche cerrada y velocidad máxima 70 km/h. En total, tardamos unas 3 horas en llegar al Corona Guest Farm, que supuso un oasis para acogernos la primera  oche en Namibia. Parece mentira que puedan cocinar con tanto gusto en el fin del mundo una cena que nos supo a gloria.

Gracias Pilar

En Johannesburgo nos alojamos en casa de nuestra amiga Pilar. Nos acogieron de maravilla Happiness y Patty, que sufrieron el follón y los gritos de los niños. Nos acompañaron al club a cenar y allí nos metimos la primera super cena africana. Como sigamos así vamos a volver más gordos!!!!! Al día siguiente desayuno a toda prisa y al aeropuerto de nuevo para coger el vuelo a Windhoek (se pronuncia vintuk).
La sensacion que nos llevamos de Joburg, como lo llaman los de allí, es que todavia les queda mucho camino por andar para la convivencia normal de blancos y negros, con verdadera igualdad y posicion social para todos.

domingo, 10 de agosto de 2014

Llegamos a Johannesburgo.

Tras pasar por Dubai para tomar un café hemos llegado a Johannesburgo. Un poco cansados todos, pero de buen rollo en la cola de los pasaportes.
Aún no sabemos la suerte que habrá corrido el equipaje...

sábado, 9 de agosto de 2014